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El mundo del trabajo post-Covid 19: 9 cuestiones que me pregunto a mí mismo

Alistair Cox, CEO de Hays

 

Nuestras vidas no volverán a ser igual. No creo que sea una exageración, más bien es una realidad. El COVID-19, en cuestión de unas pocas semanas, ha cambiado por completo el mundo tal y como lo conocíamos. Si das un paso atrás y observas la magnitud y la rapidez de lo que está pasando a nuestro alrededor, es realmente increíble – probablemente no vamos a experimentar algo así nunca más. Es como si una línea se hubiera dibujado en medio de la vida antes de la crisis y la vida que vamos a tener a partir de ahora – el antes y el después.

La pandemia nos ha forzado a todos a cuestionar muchos aspectos de nuestro día a día. Nos ha hecho pensar y darnos cuenta de lo que realmente importa. Cuestionarnos nuestros hábitos, rutinas y nuestros valores, tanto en nuestra vida personal como laboral. No puedo recordar ningún momento de mi vida que haya hecho que ésta cambie tan drásticamente en tan corto periodo de tiempo.

Nuestros clientes no volverán a ser igual, ni tampoco lo serán las empresas.

La pandemia por COVID-19 ha cambiado nuestra forma de consumir. Esto significa que las empresas que lideramos deben cambiar también si queremos sobrevivir y prosperar en esta nueva era post crisis. Mientras cada país está en una fase diferente de la pandemia, y muchos negocios luchan por hacer frente la situación del “aquí y ahora”, sin poder pensar en las implicaciones futuras; es importante que empecemos también a centrar nuestra atención en el futuro antes de que sea demasiado tarde. Sería muy ingenuo por nuestra parte, casi catastrófico de hecho, pensar que las cosas volverán a ser como a principios de año. Realmente no lo creo, ni puedo planteármelo.

Un enfoque gradual para volver al trabajo de forma segura.

Comprensiblemente, a medida que muchos países empiezan a aliviar las restricciones, a los líderes empresariales de todo el mundo les corresponde el desafío de entender cómo responder y planear la nueva era en la que estamos a punto de entrar. Ojalá pudiéramos darle a un botón y avanzar unos meses para ver con qué tendremos que lidiar, pero no podemos, así que tendremos que averiguarlo día a día.

Está claro que la transición a volver al trabajo va a ser lenta. Hay muchas evidencias que sugieren que los casos de virus tendrán que ser casi cero y deberá haber una vacuna disponible para que la gente se sienta del todo segura. Es nuestro trabajo como líderes intentar eliminar algo de esa preocupación y ansiedad, siendo claros y considerados en nuestros planes de recuperación, comunicarlos ampliamente, de manera inclusiva con cada persona, respetando cada circunstancia única.

Pero este es un tema delicado, plagado de enormes implicaciones tanto de salud como económicas a una escala con la que nunca hemos tenido que lidiar y en la que, francamente, nadie en el mundo es un experto. Por encima de todo, mi preocupación inmediata en mi negocio se centra en asegurarnos de que las acciones que estamos tomando garantizarán la salud de los empleados y contrarrestarán algunas de sus preocupaciones, al tiempo que se minimiza el riesgo de infección. Como resultado, es muy probable que el regreso al lugar de trabajo sea escalonado, con diferentes enfoques en diferentes circunstancias. También habrá muchas personas que legítimamente prefieran seguir trabajando desde casa, al menos durante una parte de la semana, si no toda, demostrando su productividad al hacerlo. Esto es un ejemplo de cómo será de diferente el mundo al que existía antes del COVID-19.

Claramente hay muchas preguntas sin respuesta en estos momentos. Creo que ahora es el momento de unirnos como comunidad empresarial global y compartir nuestros puntos de vista y planes, ayudando así a facilitar un enfoque gradual y seguro en la transición a la vuelta al trabajo, ya sea trabajando desde casa o en oficinas. Para iniciar ese debate, permitidme compartir algunas de las preguntas prácticas que mi equipo y yo nos hemos estado planteando hasta ahora, a medida que ayudamos a nuestros empleados a hacer esta transición:

  • ¿Necesitaremos rediseñar nuestros entornos de trabajo para facilitar el distanciamiento social, ya que podría seguir siendo una restricción durante mucho tiempo? ¿Cómo abordaremos esto en entornos de trabajo compartidos o espacios de co-working?
  • ¿Cómo debemos escalonar la vuelta al lugar de trabajo? Cada uno de nosotros está experimentando esta crisis de manera diferente, algunos hacen malabares para cuidar de sus hijos, otros están cuidando a personas vulnerables; algunos se sentirán cómodos en el lugar de trabajo con las medidas de distanciamiento social implantadas y otros no. Por lo tanto, ¿nuestro enfoque para gestionar esta transición debe ser personalizada, caso por caso?
  • ¿Cómo tomaremos medidas adicionales para garantizar la salud y la seguridad de los empleados (y las personas a las que cuidan) que corren mayor riesgo debido a la edad o a las condiciones de salud subyacentes?
  • ¿Deberíamos considerar escalonar entradas, descansos, reuniones y salidas, para ayudar a garantizar aún más el cumplimiento de las medidas de distanciamiento social, así como implementar restricciones en diferentes partes de la oficina, como aparcamientos, pasillos, baños y áreas de recepción? A nivel práctico, ¿cómo deberíamos programar y gestionar todas estas medidas?
  • ¿Haremos algún tipo de prueba a todos los que visiten nuestras oficinas? ¿Empleados, proveedores y visitantes por igual? ¿Cómo monitorearemos, informaremos y tomaremos medidas sobre aquellos que muestren síntomas?
  • A muchos empleados les creará ansiedad la perspectiva de volver a las oficinas, ¿qué podemos hacer para evaluar de manera sensible y proactiva sus sentimientos y brindarles apoyo? Nuestros empleados ahora tienen un reconocimiento renovado por la salud y la higiene personal, ¿cómo podemos asegurarnos que estén seguros de que nosotros, como sus jefes, también estamos igualmente comprometidos?
  • ¿Cómo respetamos las preocupaciones de quienes habitualmente dependen del transporte público y ahora se sienten incapaces de viajar con esos medios?
  • ¿Tendremos que dejar de compartir artículos, equipos o escritorios?
  • ¿Permitiremos que los empleados visiten a los clientes y proveedores en persona? ¿O deberíamos limitar las interacciones cara a cara en la oficina mediante un aumento de reuniones virtuales? ¿Qué pasa con aquellas personas que quieran visitarnos? ¿Qué hitos debemos buscar para permitir cambios en estas políticas de futuro?
  • ¿Cómo asegurarnos la limpieza y desinfección periódicas de nuestros lugares de trabajo, así como el lavado regular de manos y acceso a mascarillas y guantes?
  • ¿Cómo trataremos el incumplimiento de las normas de seguridad por parte de los empleados?
  • ¿Cuál es nuestro plan de contingencia en caso de que experimentemos un segundo pico en nuestra ciudad o ciudades vecinas, o un caso sospechoso de infección en una de nuestras propias oficinas?

Es una larga lista, y cada día se hace más larga a medida que examinamos más aspectos.

Esta crisis nos ha ofrecido tiempo para la reflexión, así que usadlo sabiamente.  
Como he mencionado anteriormente, parece haber mucha prisa por, de alguna manera, “volver a la normalidad” lo antes posible. Pero lo que considerábamos “normal” antes de la crisis, no será “normal” después de ella. Esta pandemia cambiará para siempre lo que, en el pasado, todos dábamos por sentado como “normal”.  El problema es que todavía no sabemos realmente cómo será la nueva normalidad, y es posible que tardemos en saberlo.

Hay una creciente urgencia y presión sobre nosotros como líderes para poder adaptar nuestras empresas al nuevo mundo. Sin embargo, no tomaría decisiones apresuradas a largo plazo; después de todo, las cosas están cambiando muy rápido en cortos períodos de tiempo.

Curiosamente, esta crisis nos ha dado tiempo para reflexionar. El mundo tal y como lo conocíamos se ha pausado momentáneamente y, a pesar de la urgencia por empezar a volver a nuestros puestos de trabajo, tenemos, en este momento, la oportunidad de crear un espacio para la verdadera reflexión y contemplación; espacio que sin duda necesitaremos para rediseñar nuestros negocios y eso, no se puede hacer sin detenerse a pensar.

En nuestras vidas previas a la crisis, tener tiempo era lo que más anhelábamos, siempre íbamos con prisa, haciendo cosas aparentemente urgentes y a menudo, retrasando y/o ignorando las importantes porque no tenían resultados inmediatos. Me pregunto cuántas personas siguen con esa “prisa” en su teletrabajo, y cuántos dan un paso atrás y se preguntan “¿qué estoy haciendo y cómo lo puedo hacer mejor?” 

Por lo tanto, os insto a que utilicéis este tiempo con cabeza – miradlo como una oportunidad de plantearos algunas preguntas difíciles que os ayudarán a organizar vuestro negocio para el futuro. Usadlo para ir más allá de las preguntas que os he descrito antes y plantearos cómo el mundo puede cambiar a partir de ahora y cómo vuestra empresa, a su manera, deberá responder a los cambios sin precedentes que todos estamos enfrentando.

Os animo también a que utilicéis este preciado tiempo para pensar en qué partes de la “vieja normalidad” continuaréis utilizando en la nueva era después de la crisis y por qué, y de las que os desprenderéis. Por supuesto, es aterrador no saber qué es lo que está a la vuelta de la esquina y todos somos reacios a desprendernos de cosas que nos han servido bien en el pasado. Pero, seamos honestos, la mayoría de las empresas necesitarán encontrar un nuevo conjunto de productos o servicios, un nuevo mercado, una nueva relación con sus empleados y accionistas, un nuevo conjunto de métricas para el éxito, etc. Entonces, ¿son realmente relevantes las cosas que trajimos del pasado a un futuro tan diferente?

Mientras nos preparamos para entrar en una nueva era laboral, ¿qué cambiará?
Es una pregunta muy importante. Estoy seguro de que se escribirán muchos libros de negocios y estudios, muchas conferencias y seminarios web, basándose en esa pregunta durante los próximos años. Como he dicho, realmente creo que empezaremos a fragmentar nuestras vidas en “antes de la crisis” y “después de la crisis”, tanto en una perspectiva personal como empresarial; el impacto será enorme.

La escala de lo que tenemos por delante es difícil de imaginar, aunque ya hay estudios de expertos que profetizan el futuro. No voy a hacer eso, decir que puedo ver cómo cambiará o será la nueva era laboral. Pero lo que puedo hacer es compartir con vosotros algunas de las preguntas más generales que tengo en mente, mientras trato de comprender el verdadero impacto que esta pandemia tendrá en el propio negocio; con la esperanza de que pueda estimularos para qué penséis en cómo podría cambiar vuestro negocio.

Así que, aquí va:

  1. Como resultado de esta crisis, nuestros clientes están cambiando; eso significa que nuestras empresas también deben cambiar lo suficientemente rápido para seguir siendo relevantes para nuestros ellos. Muchas empresas con visión de futuro ya han demostrado que ese cambio es completamente posible. Tomemos la Fórmula 1 como ejemplo, que diseñan respiradores artificiales médicos, Burberry se centra en la fabricación de batas médicas, profesores dando clases virtuales, restaurantes haciendo entregas a domicilio durante la noche, las innumerables pymes que se han reinventado para ayudar a sus comunidades en ese momento difícil. De hecho, como dice la Dra. Maggi Evans, “se sabe desde hace mucho que una crisis o un sentido de urgencia es un poderoso catalizador del cambio y la creatividad”. Esta crisis no es diferente. Entonces ¿tendremos que replantearnos nuestro modelo de negocio y áreas de enfoque estratégico? ¿Cómo van a cambiar las necesidades, deseos y expectativas de nuestros clientes como consecuencia de esta crisis? ¿Cómo afectará esto a los servicios que brindamos y a las personas que contratamos? ¿Seguirá siendo válido el propósito primordial de nuestra empresa en el nuevo mundo? ¿Cómo afectará esto a nuestra planificación del personal? ¿Creará brechas de habilidades que necesitaremos abordar?  ¿Se interrumpirán o cambiarán los trabajos existentes? ¿Será necesario crear nuevos roles? 
  2. En cuestión de unas pocas semanas, casi todas las empresas del planeta han instalado una enorme infraestructura, a una velocidad rapidísima, para que sus empleados de todo el mundo pudieran trabajar desde casa. Esta es una hazaña increíble que vale la pena reconocer. ¿Quién hubiera pensado que esto hubiera sido posible antes de la crisis? Ha sido increíble. Entonces, ¿estas sofisticadas infraestructuras permanecerán (y se seguirán desarrollando) para permitir un trabajo remoto más regular y consistente en el futuro? Si es así, ¿qué significa esto para la contratación, la incorporación, la capacitación y la gestión del desempeño de nuestros empleados? ¿Qué representará para la planificación del espacio de trabajo si los nuevos roles no requieren estar cinco días a la semana en una oficina? Quizá lo más importante, ¿cómo mantendremos nuestra sólida cultura empresarial si una gran proporción de nuestro personal está “ausente”? 
  3. El ritmo de la automatización y la digitalización se ha incrementado en muchas industrias durante la crisis, y muchas tienen previsto aumentar la actividad en el futuro. De hecho, una encuesta realizada por EY reflejó que el 41% de los encuestados dijeron que “estaban invirtiendo en acelerar la automatización mientras se preparaban para la nueva normalidad”. ¿Cómo se manifestará esta tendencia y cómo afectará a los roles y habilidades existentes dentro de nuestro negocio y los de nuestros clientes? ¿Seguiremos brindando de la misma forma nuestros servicios? Es evidente que la pandemia ha cambiado el comportamiento de los consumidores, con muchos ejemplos de personas que prefieren los servicios “online” en lugar de la interacción cara a cara, como analiza este artículo del Financial Times.
  4. Ha sido verdaderamente reconfortante ver las muestras de gratitud en todo el mundo por los trabajadores de primera necesidad, quienes, hace solo unas semanas atrás, a menudo se daban por sentados y no eran apreciados. Esta crisis ha enfatizado su verdadero valor en la sociedad. Después de todo, han contribuido con el trabajo más importante imaginable: salvar vidas exponiéndose a situaciones peligrosas. Por supuesto, me refiero a los trabajadores sanitarios y de asistencia social, pero también a basureros, trabajadores de supermercados, conductores de camiones y autobuses, y la lista continua. Entonces, ¿esta pandemia nos llevará a cuestionarnos nuestra definición de qué roles son los más valiosos dentro de nuestra sociedad?
  5. Esta crisis está cambiando los valores, las actitudes y las perspectivas de muchos. De hecho, según Reuters, un estudio en China reflejaba que “el brote de coronavirus ha provocado un cambio de actitud… con menos tolerancia al comportamiento individualista y una mayor tendencia a reconocer las contribuciones de los demás”. ¿Cómo afectará esto a la percepción del trabajo? ¿Estarán las personas más inclinadas a trabajar para empresas impulsadas por un propósito y buscarán más significado a lo que hacen en su trabajo?
  6. Según el World Economic Forum, en marzo de 2020, más de mil millones de estudiantes no pudieron asistir a la escuela o la universidad. Dependiendo de cuánto tiempo dure esta crisis, ¿podría la posible interrupción del sistema educativo causar una escasez de habilidades a largo plazo para nuestras empresas en el futuro? ¿Qué podemos hacer para mitigar esto? El mundo enfrentó una crisis de habilidades y aprendizaje permanente antes del COVID-19. Con el aumento del desempleo masivo en muchos países y un cambio adicional en las habilidades requeridas por las empresas, ¿cómo abordaremos la necesidad de permitir que las personas accedan a la formación que necesitarán para adaptar sus propias carreras al nuevo mundo?
  7. ¿Cómo reconoceremos a las muchas personas que han pasado a primer plano durante esta crisis y han aportado valor real? Es posible que estas personas hayan pasado desapercibidas antes de la crisis, así que ¿cómo reconocer sus aportaciones y acelerar su desarrollo en el futuro? ¿La crisis nos ha hecho reevaluar las medidas tradicionales de valor dentro de nuestras empresas?
  8. La crisis nos ha demostrado que pueden pasar cosas a nivel mundial aparentemente inimaginables y es probable que vuelvan a ocurrir, solo que, en diferentes formas, (por ejemplo, ataques cibernéticos, desastres ambientales), así que, ¿cómo podemos preparar nuestros servicios y a nuestros empleados con eso en mente? ¿Qué podemos hacer como líderes para asegurarnos de que nuestra gente trabaje de forma ágil, adaptativa, colaborativa y resiliente? ¿Cómo organizamos la estructura de capital de nuestro negocio y cuál debería ser el equilibrio de énfasis entre todas las partes interesadas, ya sean propietarios, empleados, clientes, proveedores o las comunidades en las que trabajamos?  
  9. Durante este tiempo, muchos de nuestros empleados habrán experimentado una mayor autonomía en sus funciones, al recibir permiso para diseñar sus rutinas. ¿Cómo facilitamos esta tendencia positiva en el futuro para garantizar que se alcance todo su potencial? Como dice este artículo Harvard Business Review: “Con la forma de trabajar de las organizaciones en el punto de mira, los líderes empresariales tienen una nueva oportunidad sin precedentes de reimaginarlos, reorganizando el trabajo y haciendo que los empleados asuman diferentes responsabilidades para responder mejor a las necesidades cambiantes de sus empresas, clientes y empleados.”

Por supuesto, el impacto de esta crisis en cada empresa será diferente, y gran parte de ese impacto será difícil de predecir. Es un mundo volátil y variado, con algunas industrias que experimentan una acumulación de demanda que incluye, por ejemplo, la industria de la belleza, los dentistas y partes del comercio minorista. Lamentablemente, es posible que no existan las mismas perspectivas para otras industrias, como afirma Erik Gordon, profesor de la Ross School of Business de la Universidad de Michigan.

Pero, aunque no hay nada seguro en este momento, lo que sí sabemos con certeza es que habrá un mañana, y que el mañana brindará oportunidades a cada una de nuestras empresas, si buscamos lo suficiente y nos hacemos las preguntas correctas, por difíciles que puedan parecer. Los que tengan éxito serán aquellos que hagan un trabajo adecuado y reflexivo en ese análisis profundo de qué, por qué, cómo y quién. Los que pierdan, serán aquellos que esperen que todo vuelva a ser como era antes.

Así que, ¿qué preguntas os estáis haciendo como líderes en estos momentos? Sería bueno compartir experiencias. Como ya he dicho, creo que ahora es el momento de que todos nos unamos como una comunidad empresarial global para garantizar que podamos volver a poner en marcha el mundo laboral de manera segura y eficaz, equilibrando las preocupaciones de salud a corto plazo con las de largo plazo. A largo plazo necesitaremos tener una economía vibrante que proporcione medios de vida y pague los impuestos que apoyan a los servicios públicos que obviamente necesitamos. En más de un sentido, este ha sido un experimento social global, así que compartamos lo que hemos aprendido a lo largo del camino, para ayudar a prepararnos mejor para lo que se avecina. 

This blog was originally published as a LinkedIn Influencer article.

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