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“Conocerse a sí mismo es el comienzo de toda sabiduría.” - Aristóteles

Por Alistair Cox, CEO de Hays

 

Si te preguntara: «¿cuál es tu color favorito?», «¿cuál es tu comida favorita?» o «¿cuál es tu película favorita?» lo más probable es que fueras capaz de responder, seguramente al instante.

Pero, si te preguntara: «¿cuáles son tus valores fundamentales?», «¿cuál es tu punto fuerte?» o «¿cuál es tu punto débil?», ¿te sería tan fácil responder?

¿Qué te define como persona? ¿Las cosas que más valoras en la vida o si prefieres la pizza a las hamburguesas?

Es increíble lo poco que sabemos en realidad sobre nosotros mismos, y eso es porque nunca hemos preguntado.

¿Cuánta curiosidad sientes sobre ti mismo?

Es muy probable que nunca antes te hayas hecho este tipo de preguntas intimidantes. La mayoría de la gente no se las ha hecho. Si lo has hecho, es probable que solo fuera para preparar una entrevista de trabajo. Por eso, es más que probable que te estés mirando en el espejo, pero no veas tu verdadero yo. Muchos de nosotros vivimos con el piloto automático y no nos tomamos el tiempo necesario para entendernos a nosotros mismos, para reflexionar sobre quiénes somos y qué queremos. Es triste decirlo, pero a menudo los demás pueden tener una imagen más precisa de nosotros que nosotros mismos.

Siempre nos esforzamos por alcanzar el siguiente logro y el siguiente objetivo, pero no nos tomamos tiempo para pensar en cómo conseguimos (o no) el último. Ni siquiera se nos ocurre analizar qué podríamos hacer mejor la próxima vez.

A menudo pasamos por la vida haciendo las mismas cosas, tomando las mismas decisiones, siguiendo los mismos caminos y nos preguntamos por qué el resultado no es diferente cada vez. Muchos de nosotros estamos en un ciclo constante de «más de lo mismo». ¿Por qué? Porque no estamos practicando la autorreflexión de una manera significativa.

Eso es un problema, pero puede solucionarse.

La clave está en incorporar la autorreflexión a nuestra vida personal y profesional. Para tener más éxito y ser más felices, debemos ser curiosos sobre el mundo que nos rodea, como he explicado anteriormente. Sin embargo, también debemos ser igualmente curiosos sobre quiénes somos como personas.

Creo firmemente que los acontecimientos del último año nos han cambiado para bien. Cuando ya no se puede dar nada por sentado, cambiamos nuestra forma de ver el mundo y lo que realmente nos importa. Sean cuales sean nuestras circunstancias individuales, se nos ha concedido tiempo para reflexionar sobre nuestras vidas, las decisiones que ya hemos tomado y las que aún tenemos que tomar. Si has utilizado ese tiempo sabiamente, tienes ventaja en la autorreflexión, has tenido algo de práctica y muchos están empezando a apreciar su valor. El truco ahora es convertir esta práctica en un hábito permanente.

¿Qué es la autorreflexión?

¿Qué entendemos realmente por autorreflexión? El Diccionario de Cambridge define la autorreflexión como «la actividad de pensar en los propios sentimientos y comportamientos, y en las razones que pueden estar detrás de ellos».

La práctica de la autorreflexión es extremadamente poderosa, pero puede resultar incómoda. La clave es reflexionar sin juzgar, con el objetivo principal de esforzarse por mejorar y aprender a través de sugerencias constructivas, y no de la autocrítica y la negatividad, o del autorrefuerzo de lo que ya creemos saber. Sólo entendiendo las fuerzas y motivaciones, tanto buenas como malas, que te han llevado a donde estás hoy y cómo te sientes al respecto, podrás ver con más claridad a dónde quieres ir después y cómo vas a llegar.

Pero ten en cuenta que esto no es fácil y, si se hace bien, puede ser intimidante. No es un examen con respuestas correctas e incorrectas. No es algo que deba hacerse dentro de un límite de tiempo. Tus respuestas no te hacen «bueno» o «malo». Nadie te está escuchando ni juzgando. Pero si tus respuestas aquí son honestas, precisas y fieles a ti mismo, mostrarán tu imagen.

El hecho de que la autorreflexión sea difícil es probablemente la razón por la que no la hacemos más a menudo, por la que la mayoría de nosotros somos unos extraños para nosotros mismos Tal vez asumimos que ya sabemos quiénes somos, que tenemos claro qué nos impulsa y motiva, en qué somos buenos y en qué somos malos. Sin embargo, muchos de nosotros caemos en la trampa de hacer estas presunciones sin saber realmente de dónde vienen. Pero, en realidad, suelen ser erróneas, tendenciosas y pueden llevarnos, sin saberlo, a tomar decisiones y resoluciones equivocadas.

La autorreflexión también puede aumentar el rendimiento en el trabajo

Como dijo Aristóteles: «Conocerse a sí mismo es el comienzo de toda sabiduría.» Y esa sabiduría se extiende a nuestra vida profesional, así como a la personal. He aquí cómo:

  • Puede aumentar la motivación y los niveles de energía en el trabajo: Como explican en su artículo de la Harvard Business Review, profesores de la Universidad de Florida y de la Universidad de Maryland descubrieron que los líderes que practicaban la autorreflexión cada mañana, preguntándose qué les hace ser un buen líder, se sentían más motivados y menos agotados en el trabajo.
  • Puede aumentar la felicidad en el trabajo: Las investigaciones han revelado que los viajeros que aprovechan el tiempo de desplazamiento para preparar y planificar el día que tienen por delante están más contentos y son más productivos.
  • Puede aumentar nuestra autoconfianza en el trabajo: Al practicar la autorreflexión con regularidad, tenemos más probabilidades de crear mejores experiencias y tomar mejores decisiones. Cuando esto ocurre más a menudo y experimentamos más resultados positivos, empezamos a vernos más capaces y seguros de nosotros mismos, lo que aumenta nuestra autoestima durante el proceso.
  • Puede ayudarnos a desarrollar la resiliencia para afrontar los retos y los cambios en el trabajo: La autorreflexión puede ayudarnos a reconocer y romper el ciclo del constante diálogo interno negativo y las creencias autolimitantes. Puede ayudarnos a vernos a nosotros mismos como las personas fuertes, capaces y con talento que somos, aumentando así nuestra resiliencia en el proceso.
  • Puede ayudarnos a ser más compasivos en el trabajo: Al comprender nuestras motivaciones, preocupaciones, gustos y antipatías más íntimos, desarrollamos un nivel de inteligencia emocional que nos permite ser más compasivos y empáticos con la situación y las perspectivas únicas de los demás en nuestra vida laboral.
  • Puede ayudarnos a mejorar nuestra capacidad de aprendizaje: La autorreflexión regular nos ayudará a mejorar nuestra capacidad de aprendizaje porque nos permite ser más conscientes de cómo aprendemos mejor. Y, lo que es más importante, nos ayudará a adoptar más fácilmente una mentalidad de crecimiento y a practicar más la autoapreciación, lo que significa que, cuando nos enfrentamos al fracaso, somos más capaces de apreciar lo que hemos aprendido y avanzar de forma positiva. La voluntad y la capacidad de seguir aprendiendo es uno de los atributos clave que la gente busca en el talento que contrata hoy en día, por lo que es importante para tu carrera.

Cómo practicar la autorreflexión

Teniendo en cuenta todo esto, ¿cómo podemos mejorar la verdadera autorreflexión y tomar mejores decisiones profesionales?

Hazte las preguntas adecuadas

Las preguntas que te haces son la clave para desvelar aquellas cosas que aún no conoces sobre ti mismo. Sólo haciéndote las preguntas adecuadas, y haciéndolas con regularidad, llegarás a las verdaderas respuestas, y así podrás tomar las decisiones profesionales correctas.

Pero, ¿qué preguntas debes hacerte a la hora de reflexionar sobre tu carrera? Aquí tienes algunas ideas para empezar:

  1. ¿Cuál es el objetivo final de mi carrera? ¿Me ayudará mi puesto actual a conseguirlo?
  2. ¿Cómo defino personalmente el éxito profesional? ¿Mis objetivos me satisfacen realmente o esa definición se ve afectada por las opiniones y perspectivas de los demás?
  3. ¿Cómo me sentiré dentro de cinco años si no hago ningún cambio en mi trayectoria profesional actual?
  4. Si estoy perdiendo el tiempo en mi puesto actual, ¿cuál es la causa principal?
  5. ¿Sé qué habilidades me faltan actualmente y cómo puedo suplirlas?
  6. ¿Cuáles son las historias negativas y autolimitantes que me cuento cada día y que podrían estar frenando mi progreso? ¿De dónde proceden esas historias y en qué hechos (si los hay) se basan?
  7. Si pienso en un momento en el que estaba rindiendo al máximo, ¿qué estaba haciendo, pensando y sintiendo?
  8. ¿En qué soy bueno por naturaleza? ¿Qué me resulta fácil y me hace entrar en ese estado de «flujo»?
  9. ¿Qué puntos fuertes admiro más en mí? ¿De qué logros estoy más orgulloso?
  10. ¿Cuándo fue la última vez que salí de mi zona de confort? ¿Tengo realmente una mentalidad de crecimiento en cuanto a mi carrera?
  11. ¿Qué podría haber conseguido en el último año que no haya hecho? ¿Por qué no lo hice?

Cuando respondas a estas preguntas, intenta dar un paso atrás. No tienes que responder al instante. Hay que rumiarlas y reflexionar sobre ellas. Mi truco personal es pensar en ellas como si fueras un extraño para ti mismo, despojándote de prejuicios o ideas preconcebidas. Nunca respondas a ellas según lo que, en tu opinión, otras personas en tu vida o en la sociedad querrían oír. Simon Sinek recomienda observar una situación como si fueras la tercera persona que la evalúa, y ese «distanciamiento» me resulta útil cuando exploro mi propia historia. Analiza tu comportamiento, tus decisiones y tus acciones sin juzgar y con la mente abierta. Esto es lo que te permitirá tomar las decisiones profesionales adecuadas para ti en el futuro.

Ten claros tus valores personales

Cuando se hace una autorreflexión, quizás una de las preguntas más difíciles de responder sobre uno mismo es: «¿cuáles son mis valores personales?» Nuestros valores personales son las cosas que son importantes para nosotros, que nos guían y nos motivan, que dirigen la vida que construimos para nosotros mismos. Son el ADN de nuestra personalidad y son únicos para ti. Si no tienes claro cuáles son los tuyos, ¿cómo vas a identificar y alcanzar tus objetivos, tomar las decisiones correctas y construir la carrera y la vida que quieres vivir?

Todos somos diferentes, todos tenemos valores personales distintos. Sin embargo, como explica el Dr. John Demartini, muchos confunden los suyos con lo que creen que deberían ser. Cuando se les pregunta cuáles son sus valores, la mayoría, sin saberlo, enumera una lista de ideales en un intento de encajar en lo que la sociedad dice que debería ser importante para ellos. Esto no tiene sentido y no te llevará a ninguna parte.

¿Cómo entender cuáles son tus propios valores personales? Como explica el filántropo y coach personal Stefan James, pregúntate: «¿qué es importante para mí en mi vida?». Deja que la respuesta te llegue sin juzgarla y escríbela. Quizás lo primero que se te ocurra sea la familia: muy pocos diríamos que la familia no es importante para nosotros. Pero la «familia» no es un valor. Para determinar tus valores, piensa en las emociones que tu familia despierta en ti: amor, conexión, orgullo o apoyo, por ejemplo. Luego, hazte de nuevo la misma pregunta: «¿qué es importante para mí en mi vida?». Deja que la respuesta te llegue sin juzgarla y escríbela. Y sigue haciéndote la misma pregunta. Después, ordena los valores que has escrito en una jerarquía. ¿Qué es lo más importante para ti?¿Qué está al principio de la lista?

Comprender cuáles son tus valores - los principios que te sustentan como ser humano único - puede ayudarte a tomar el camino correcto y, lo que es más importante, a permanecer en él. Tener una imagen clara de tus valores fundamentales también puede ayudarte a ver lo que es importante, lo que es digno de tu tiempo y lo que no y, en última instancia, darte una razón de ser.

Este tipo de enfoque y claridad es vital para tomar las decisiones estratégicas correctas sobre tu carrera a lo largo de tu vida. ¡Es casi imposible imaginar cómo vas a conseguir tus objetivos sin ella! Entender y vivir según tus valores personales influirá en tu forma de interactuar con los demás y de establecer relaciones con colegas y partes interesadas. Te servirá para elegir el trabajo que vas a realizar, el empleador para el que vas a trabajar y tu compromiso con la conciliación de la vida laboral y familiar.

Cada persona reflexiona de forma diferente

Documentar lo que has encontrado durante tus ejercicios de autorreflexión te ayudará a que todo parezca más real, más memorable, más impactante y más procesable para ti. Algunos llevan un diario, otros prefieren tomar simples notas en su teléfono, otros prefieren hablar con un colega, gerente, mentor, familiar, pareja o amigo.

Yo a menudo repaso mis propias notas, algunas de las cuales tienen ya muchos años, y sacan a la luz lo que más me importa. Es interesante ver cómo los temas subyacentes permanecen constantes, incluso cuando la vida cambia a nuestro alrededor. Pero también es interesante ver cómo pueden surgir nuevos temas, que pueden ser un catalizador para un cambio positivo.

El momento y la frecuencia de la autorreflexión también dependen de las preferencias personales. La clave es convertirlo en un hábito, algo que se hace de forma instintiva y automática en un intento de mejorar. Hacemos ejercicio con regularidad para mejorar nuestro estado físico, así que deberíamos reflexionar con regularidad para hacernos más fuertes mentalmente, estar más en forma, más sanos y más felices.

Tal vez quieras comprometerte a una reflexión diaria, al principio o al final del día. O quizás sea un ritual al que vuelves al final de un gran proyecto, antes de una evaluación de rendimiento o cuando alcanzas un hito en tu carrera. Es diferente para cada persona, pero lo importante es que lo hagas en un espacio en el que te sientas relajado, abierto y libre, y que pongas en práctica lo que has aprendido.

Como he dicho, la autorreflexión no es fácil. Requiere vulnerabilidad, valentía, espacio, compromiso y tiempo. Si te precipitas, pasas por alto las preguntas difíciles, te rindes, das la respuesta políticamente correcta o simplemente mientes, sólo te engañas a ti mismo. Nadie juzga tus respuestas, excepto tú mismo.

La autorreflexión está diseñada para hacerte mejor. Y mejorar cualquier cosa en la vida comienza con la honestidad y el trabajo duro. Así que, mientras nos embarcamos en un mundo laboral en constante cambio, creo firmemente que la capacidad de autorreflexión será una de las habilidades más poderosas con las que podemos armarnos.

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