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¿NUEVO EMPLEO? 3 PASOS PARA EVITAR
TU ADICCIÓN AL TRABAJO

Nuevo trabajo, nuevo tú. Eso es lo que pensaste cuando entregaste tu renuncia. En tu último empleo, te convertiste en un adicto al trabajo. Tenías la tendencia de trabajar a todas horas sin descanso hasta que finalmente te cansaste de la situación. ¡Esta una de las razones por las que decidiste irte!

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Artículo extraído de Viewpoint.

Pasaste tanto tiempo en tu escritorio hasta la hora de cenar y respondiendo correos electrónicos en casa durante el fin de semana, que el equilibrio entre tu vida laboral y personal dejó de ser una realidad. Ahora que has conseguido un nuevo empleo, no quieres caer en la misma trampa. Sin embargo, sabes que existe el riesgo de que esto ocurra debido a la presión que sientes durante las primeras semanas: tienes que ponerte al día cuanto antes y demostrar que eres la persona adecuada para el puesto. Entonces, ¿cómo puedes evitar estas viejas costumbres?

Comprendo la presión que sientes durante los primeros días al asumir un rol con más responsabilidades. Sin embargo, si comienzas a replicar estos hábitos en tu nuevo trabajo, te resultará más difícil cambiarlos.

También he llegado a entender lo importante que es un buen equilibrio entre la vida personal y profesional para nuestro bienestar. Según la Organización Mundial de la Salud, el estrés en el lugar de trabajo puede provocar un aumento de errores, una mala toma de decisiones y planificación, además de una disminución general de nuestra salud física y mental. Creo que es apropiado que comparta contigo algunos consejos sobre cómo administrar el tiempo y lograr un equilibrio saludable entre tus compromisos profesionales y personales cuando comiences en tu nuevo empleo.

1. Identifica qué factores afectan a tu productividad

Como dije anteriormente, tendrás muchas cosas que aprender durante las primeras semanas, por lo que es posible que te sientas inclinado a trabajar horas extras para demostrar que eres válido para el puesto. En su lugar, prueba un nuevo enfoque: aprovecha al máximo las horas de trabajo para que no tengas que quedarte hasta tarde o trabajar los fines de semana.

Esto implicará una evaluación honesta de cómo administras el tiempo. ¿Cómo gestionas la carga de trabajo y qué te impide completarla durante el horario laboral?
Intentar hacerlo todo a la vez

En tu último trabajo, ¿tratabas de completar todo a la vez? Todos lo hemos hecho: los correos electrónicos sin contestar, las reuniones que se acumulan y la lista de tareas que se hace cada vez más larga. Sin embargo, esto es completamente contraproducente y puede afectar a la calidad de tu trabajo.

En su lugar, planifica una lista de tareas pendientes para el día, ya sea a primera hora de la mañana o el día anterior. Separa cada tarea según su urgencia y valor para la empresa. Prioriza en consecuencia. No comiences una tarea hasta que hayas completado la última.

Hacer el trabajo de otros
¿Eres bueno delegando? ¿Con qué frecuencia dices ‘No’ a la hora de asumir tareas que realmente no están dentro de tus competencias laborales? A veces, un adicto al trabajo puede terminar ocupándose de las funciones de otros y descuidar sus propias prioridades. Especialmente corres este riesgo cuando comienzas un nuevo trabajo, ya que no entiendes completamente las competencias de todos y estás ansioso por complacerlos.

Esta no es una manera eficiente de trabajar. Una vez que comiences tu nuevo trabajo, aclara las competencias de tus compañeros para que puedas delegar de manera efectiva, saber cuándo decir que no a algo y centrarte en tus prioridades.

Perder el tiempo
¿Comenzarías una tarea, solo para distraerse y perder la noción del tiempo? Seguramente no. Haz un pacto contigo mismo en tu nuevo trabajo para registrar el tiempo que tardas en realizar cada tarea.
Si puedes identificar los obstáculos que ralentizaban tu productividad en tu puesto anterior, serás capaz de evitarlos en el próximo.

2. Céntrate en el valor que puedes aportar, no en lo duro que trabajas

Creo que a veces la adicción al trabajo no solo está relacionada con la administración del tiempo, sino que también se centra en lo difícil que puede ser trabajar duro en lugar del valor que puede aportar. Esto es especialmente cierto cuando comienzas un nuevo trabajo y deseas demostrar tu valía.

Antes de comenzar tu nuevo empleo, aclara qué vas a aportar al equipo y al negocio. Vuelve a revisar la descripción del puesto de trabajo, intenta recordar lo que se dijo en durante la entrevista y ponte en contacto con tu entrevistador si tienes alguna pregunta.

Una vez que te unas a la compañía, confirma lo que tu jefe espera de ti en las primeras semanas y cómo planeas cumplir con estas expectativas. He hablado antes sobre la importancia de establecerse metas SMART cuando comienzas un nuevo trabajo (específico, medible, alcanzable, relevante y escalable en el tiempo). Esto te ayudará a concentrar tu tiempo en las tareas que son valiosas para el equipo, en lugar de intentar hacer todo de una vez.

3. Cuida de ti desde el primer día

Cuando empieces a trabajar en una nueva empresa, es posible que aún te encuentres atrapado en el nuevo torbellino de tareas, así que sé consciente de eso e intenta mantener el equilibrio entre la vida laboral y personal durante esos primeros días. A continuación, te propongo algunos consejos:

Establece el precedente desde el principio: haz saber a las personas que no vas a trabajar horas excesivas. No tienes que decir esto, las acciones hablan más que las palabras. Por ejemplo, una vez que te entreguen el teléfono del trabajo y tu portátil, no lo enciendas durante el fin de semana ni por las noches. De todos modos, ve al trabajo temprano, pero solo para que no tengas que permanecer en la oficina cuando acabe el horario laboral.

Mantente en forma y saludable: dicen que un cuerpo sano es igual a una mente sana, y no podría estar más de acuerdo. Llena los estantes de tu frigorífico con comidas nutritivas que estimulen el cerebro y comprométete a hacer ejercicio regularmente en ciertos días de la semana o en ciertos momentos del día. Me resultaba difícil ir al gimnasio después de un largo día en mi nuevo trabajo cuando me sentía cansada y desmotivada, así que empecé a ir por las mañanas. Descubrí que es una excelente manera de comenzar el día y despejar la mente.

Comunícate con las personas más cercanas a ti: amigos, familiares o pareja. Explícales que estás trabajando para lograr un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal. Pídeles que te avisen en el momento en el que estés volviendo a tus viejas costumbres. También asegúrate de reservar tiempo de ocio con ellos. A veces, lo último que quiero hacer después de un largo día es salir y socializar, pero siempre me siento cien veces más relajado y feliz una vez que lo hago, aunque sea solo por una hora.

Comienza una rutina saludable en tu viaje a casa: lee libros, escucha podcasts o mira tus series favoritas para relajarte. De hecho, yo desconecto totalmente del trabajo y me pongo al día con mis programas de televisión favoritos en el metro. Cuando llego a casa, ya no tienes distracciones y puedes estar completamente presente para tus seres queridos.

No me malinterpretes: yo también he usado mi portátil un domingo por la mañana o he trabajado hasta más tarde de lo habitual. Sin embargo, hago todo lo que puedo para mantener esto bajo control para no convertirme en un adicto al trabajo antes de darme cuenta. Porque mi rendimiento se ve afectado si estoy agotado, al igual que mi bienestar personal. Pasaré de amar mi trabajo a sentirme quemado. No quiero que ninguna de estas cosas suceda y estoy seguro de que tú tampoco. Entonces, antes de comenzar tu nuevo trabajo, haz un pacto contigo mismo para evitar tu adicción al trabajo y dar más importancia al equilibrio entre la vida laboral y personal.