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11 aptitudes que te ayudarán a mejorar como líder en esta nueva era laboral

 

Lo normal es que en tiempos de crisis todo el mundo dirija la mirada a sus líderes, y estos últimos meses nos han traído, sin duda, algunos de los mayores retos a los que muchos de ellos se han enfrentado hasta ahora. No obstante, una vez vayan quedando atrás las pruebas más urgentes a las que la pandemia nos ha sometido, los líderes tendrán que estar preparados para salir adelante en un mundo laboral que se ha visto transformado de manera significativa, en el que el teletrabajo, el modelo laboral híbrido y la flexibilidad se han convertido en los pilares de la «nueva normalidad».

Esa reflexión es lo que me ha inspirado para presentar aquí las once aptitudes que los líderes van a necesitar en la nueva era laboral.

1. Inteligencia emocional

La inteligencia emocional es, probablemente, la aptitud esencial que todos los líderes necesitarán en la nueva era laboral. En inglés también conocida como «coeficiente emocional», la inteligencia emocional es la habilidad de gestionar las emociones, y nos permite manejar mejor las situaciones de crisis. Además, la inteligencia emocional nos ayuda a reconocer y comprender las emociones de los demás. Por eso, el conjunto de aptitudes sociales y emocionales que componen nuestra inteligencia emocional resulta fundamental para que los líderes puedan tomar las decisiones adecuadas y construir mejores relaciones en este entorno de cambios constantes, incertidumbre e inestabilidad que es el mundo laboral «pos-COVID».

Un líder emocionalmente inteligente es capaz de comprender sus emociones y las de los demás y tiene, además, la capacidad de gestionarlas de la manera adecuada. Por tanto, en los líderes más efectivos hay una estrecha relación entre inteligencia emocional, empatía y compasión. En una ocasión escribí que un líder compasivo no es aquel que «se vuelve blando» o se deja influir, sino aquel que tiene cualidades como la autoconciencia (como he mencionado anteriormente) y la autocompasión, así como la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

2. Autoconciencia

La autoconciencia está relacionada con la inteligencia emocional, y el Merriam-Webster la define como «la conciencia de la personalidad o individualidad de uno mismo». Tasha Eurich, psicóloga organizacional e investigadora, va más allá y distingue dos categorías de autoconciencia: la autoconciencia interna y la autoconciencia externa.

La autoconciencia interna se centra en cómo percibimos nuestros propios valores, pasiones y aspiraciones, y en cómo influimos a los demás. Por su parte, la autoconciencia externa es la manera en que consideramos que nos ven los demás. Eurich destaca la importancia de que los líderes se esfuercen en desarrollar ambos tipos de autoconciencia: «[...] los líderes deben tratar de verse a sí mismos con claridad y, además, esforzarse para obtener información que los ayude a entender cómo los perciben los demás».

Una de las claves para desarrollar la autoconciencia es convertir la conciencia plena y la reflexión sobre uno mismo en un hábito. Si los líderes se toman la reflexión sobre sus aptitudes, puntos fuertes, puntos débiles y patrones de comportamiento como algo rutinario, sin olvidarse de analizar cómo los percibirán los demás, serán capaces de diferenciar su propia percepción de una situación de cómo dicha situación es en realidad, vista con objetividad. La reflexión también los ayudará a mejorar su pensamiento crítico y a identificar con mayor exactitud qué es lo que su equipo necesita de ellos: ambas aptitudes serán fundamentales en la nueva era laboral.

3. Adaptabilidad

Durante la crisis los líderes han tenido que adaptarse y afrontar nuevos retos casi a diario. No obstante, durante el proceso hemos aprendido que somos capaces de plantarles cara e introducir cambios significativos de la noche a la mañana (valga como ejemplo el hecho de haber enviado el personal de empresas enteras a trabajar desde casa). Por eso, sabemos que podemos adaptarnos rápidamente: tenemos las aptitudes que ello requiere. Y en la nueva era laboral necesitaremos seguir trabajando así para afrontar los cambios e incertidumbres que, sin duda, surgirán. Es una de las lecciones más importantes que nuestro director general, Alistair Cox, ha compartido personalmente.

Por tanto, tu negocio y los líderes de mayor antigüedad deberán mantener una actitud ágil y adaptable, flexible pero previsora. Entre otras cosas, será necesario plantear varias alternativas para cumplir los objetivos, de manera que, independientemente de las circunstancias a las que se enfrente la empresa, siempre haya varias soluciones posibles al alcance de la mano: toma las medidas necesarias para trazar planes de contingencia que ayuden a tu empresa a salvar los obstáculos impuestos por el cambiante mundo laboral pospandémico. Pero debes estar preparado para reaccionar rápidamente y darles el giro adecuado en función de las nuevas circunstancias que vayan surgiendo.

Los líderes más capacitados y que más éxito tendrán en esta nueva era laboral serán, en muchos sentidos, aquellos más seguros de sí mismos que adopten una actitud flexible y no duden en ajustar sus planes —deberán tenerlo todo preparado para introducir los cambios rápidamente— cuando sea necesario.

4. Comunicación

En estos tiempos plagados de incertidumbre (no solo en referencia a la evolución de la pandemia, sino también al impacto que tendrá en el mundo y en nuestro día a día), la gente espera que sean los líderes quienes marquen el camino a seguir. Por tanto, el modo en que transmitas el mensaje será de gran importancia.

Los líderes de la nueva era laboral deben ser auténticos, transparentes y comunicativos, pero no solo eso: también deben ser honestos y vulnerables, capaces de admitir que no siempre tienen la respuesta al tiempo que se esfuerzan en encontrarla, sobre todo porque ellos también siguen aprendiendo y diseñando soluciones para afrontar los retos que, uno tras otro, se van interponiendo en su camino. En palabras de nuestro director general, Alistair Cox: «Cuando tiene lugar un acontecimiento de destrucción masiva como este, la gente se preocupa e, invadida por la ansiedad y el miedo, dirige la mirada al líder de la empresa en busca de respuestas, respuestas que nosotros, como líderes, a veces no tenemos. Pero en esos momentos no vale esconderse, hay que estar en primera línea, listos para aguantar el temporal. La clave está en la comunicación, en dar las instrucciones de manera clara y honesta, auténtica y humilde. No se trata solo de orientar, sino también de transmitir confianza, incluso cuando esa confianza sea difícil de transmitir».

Como líder también tendrás que adaptar la manera de comunicarte a la nueva era del «modelo híbrido», en la cual una parte de tus empleados se encontrará en la oficina en un momento dado, mientras que otra estará trabajando a distancia o desde casa. Es importante que mantengas una línea de comunicación clara con ambos grupos, clara y justa: asegúrate de que hay equidad, de que cada uno de los miembros del equipo se siente incluido en la misión de la empresa en el nuevo panorama laboral de la era pospandémica.

5. Soluciones creativas

No es nueva la creencia de que son los momentos de crisis y los obstáculos, y no la estabilidad y la libertad, los que incentivan nuestra creatividad y capacidad de innovar. Charlotte Gifford, en un artículo publicado en European CEO, menciona que «normalmente damos por hecho que nuestra creatividad solo tendrá la oportunidad de desbordarse si contamos con tiempo y recursos de sobra, pero los estudios en la materia apuntan a que las restricciones nos ayudan a liberar y darle rienda suelta a las ideas más brillantes».

Como ejemplo, Gifford remite a un análisis de 145 estudios realizado en 2018 en el cual se llegó a la conclusión de que, mientras que la abundancia de recursos nos hace plantear las soluciones más obvias, la escasez de estos suele dar lugar a las soluciones más originales.

Este descubrimiento resulta de gran importancia en la crisis del coronavirus, que ha sido comparada con períodos de guerra en el sentido del impacto que ha tenido en nuestra capacidad de innovación. La creciente demanda de respiradores, equipo de protección y desinfectante de manos ha llevado a organizaciones de todos los sectores a diseñar las soluciones más inesperadas: hemos visto, por ejemplo, a ingenieros de Fórmula 1 diseñando respiradores y a cerveceros fabricando desinfectante.

Este es el tipo de ingenio que brotó en plena pandemia en respuesta a la necesidad de reaccionar con urgencia. Ahora, a medida que se acerca la transición a la era laboral pos-COVID, la capacidad de afrontar los retos con creatividad, de exprimir al máximo nuestra imaginación y de seguir innovando continuarán siendo igual de importantes. Esto se hará patente, sobre todo, a medida que vaya aumentando el ritmo de la digitalización y la demanda y expectativas de los clientes cambien a mayor velocidad que nunca.

Una de las lecciones más importantes que nos han dado estos últimos meses es que los líderes no pueden depender de la posibilidad de que las cosas se hagan como hasta ahora: incluso si se muestran reticentes a innovar por sí mismos, al final se verán doblegados por las nuevas circunstancias y las necesidades cambiantes. Es el momento de emprender un nuevo camino, uno en el que quizás hasta hace poco no te habrías planteado adentrarte.

6. Pensamiento crítico

De la mano de la creatividad y la resolución de problemas viene el pensamiento crítico: una aptitud que resultará imprescindible en la nueva era laboral por la sencilla razón de que las circunstancias nuevas, desconocidas, que nos plantea la crisis del coronavirus probablemente traerán consigo nuevos retos.

La pregunta es: ¿en qué consiste el pensamiento crítico? A diferencia de lo que mucha gente piensa, el término «pensamiento crítico» no se refiere a la inteligencia, aunque esta es uno de sus componentes. Al fin y al cabo, seguramente todos conozcamos a alguien capaz de descifrar información aparentemente ininteligible o de resolver ecuaciones matemáticas de gran complejidad pero que, con frecuencia, toma decisiones equivocadas.

Shawn Doyle, presidente de New Light Learning and Development Inc., definió en Entrepreneur el pensamiento crítico como «el acto de pensar sobre cómo piensas», y menciona varios pasos que podemos dar para desarrollar nuestro pensamiento crítico, como asistir a clases virtuales o por Internet, perder el miedo a preguntar sobre lo que puede parecer evidente y enseñar a los miembros del equipo a pensar de una manera más crítica y objetiva.

En esta era cargada de novedad e impredecibilidad todos debemos mostrarnos más dispuestos a cuestionar nuestros patrones de pensamiento de manera rutinaria. Si aprovechamos el pensamiento crítico para explorar cada problema de liderazgo imaginable desde todos los ángulos, nos encontraremos en el lugar apropiado para diseñar las soluciones adecuadas.

7. Inclusión

Uno de los cambios más relevantes que la pandemia de la COVID-19 ha introducido en el mundo laboral es el aumento vertiginoso de la cantidad de gente que trabaja a distancia. A medida que avanza la crisis hemos sido testigos de la implementación del modelo híbrido, según el cual parte de los miembros de un equipo trabajan desde la oficina mientras que el resto lo hace desde casa. Por ello, ahora más que nunca es imprescindible que los líderes le presten especial importancia a la inclusión y se aseguren de que cada uno de los miembros de su equipo se siente valorado.

Dan Robertson, director de diversidad e inclusión en ENEI (Employers Network for Equality & Inclusion), escribió en una ocasión que los líderes inclusivos son normalmente aquellos que aportan una visión convincente que abre la puerta a la diversidad de pensamiento. También suelen mostrar una gran empatía, aceptar a cada individuo sin prejuicios y tienen la capacidad de escuchar las opiniones de grupos diferentes.

Además, Robertson mencionaba que, cuando el líder carece de inclusión, la capacidad de innovar se ve obstaculizada. Ya antes de que la COVID-19 entrara en nuestras vidas era importante que los líderes se mostraran inclusivos para evitar caer en la trampa de «pensar en grupo» que tanto daño puede hacer a la hora de tomar decisiones dentro de una organización. Esta aptitud también ayuda a minimizar el riesgo de hacer prejuicios de manera inconsciente a la hora de seleccionar y contratar candidatos.

Hace poco el director gerente de Hays en Australia y Nueva Zelanda, Nick Deligiannis, explicaba punto por punto cómo puedes asegurarte de que lideras de manera inclusiva los equipos que tienes trabajando a distancia o según el modelo híbrido. Es importante, entre otros, establecer desde el principio unas expectativas y responsabilidades claras para todos los miembros del equipo y dedicarle a cada uno de ellos el mismo tiempo y atención. Además, resulta esencial rechazar la cultura del «ellos y nosotros», pues podría dar lugar a roces entre el personal que trabaja en la oficina y quienes trabajan desde casa, roces resultantes de una actitud negativa e inútil por parte de uno de los grupos hacia «el otro».

8. Compromiso: aprendizaje eterno

Tal como dice Cox: «Nada de lo que podría haber aprendido en la Facultad de Ciencias Empresariales podría haberme preparado para la situación de estos últimos cuatro meses. Aunque estas han sido, sin ninguna duda, las semanas más difíciles de mi carrera, también han sido de las más valiosas, teniendo en cuenta la cantidad de lecciones que he aprendido». La crisis de la COVID-19 ha puesto en el centro de atención la importancia de comprometerse a seguir aprendiendo siempre, independientemente del tiempo que lleves trabajando.

En la nueva era laboral los mejores líderes se mantendrán fieles al compromiso de seguir aprendiendo y serán el ejemplo a seguir en sus respectivas organizaciones. La clave está en fomentar en tus empleados el desarrollo de la llamada «mentalidad del crecimiento», de manera que estén siempre atentos a cualquier oportunidad que se presente para adquirir nuevas aptitudes.

En resumen: da ejemplo, comprométete a seguir aprendiendo siempre. Cox lo plantea de esta manera: «Creo firmemente que nunca se tiene demasiada experiencia ni se es demasiado mayor para aprender algo nuevo. De hecho, los mejores líderes que conozco son aquellos que siguen aprendiendo cosas nuevas, leyendo y explorando continuamente y, sobre todo, siempre le dan prioridad a su crecimiento personal. Ese tipo de personas suele estar a la cabeza de negocios de alto nivel, y no es una coincidencia. Yo lo veo así: si el líder de un negocio se compromete a seguir aprendiendo, normalmente todo su equipo lo hará también. Y eso solo puede traer beneficios».

9. Arriesgarse con moderación

La capacidad de arriesgarse, no sin antes haber analizado y sopesado la situación, siempre ha sido un elemento importante en el papel de todo líder. Esta aptitud no debe confundirse con una actitud temeraria e imprudente y una tendencia a correr grandes riesgos si la recompensa que se espera obtener no vale la pena.

No obstante, en la nueva era laboral esta aptitud se ha vuelto, si cabe, todavía más crucial. Al fin y al cabo, estamos viviendo una época de gran incertidumbre durante la cual el panorama empresarial evoluciona sin cesar. Los líderes deben estar preparados y dispuestos a aprovechar las oportunidades a medida que van surgiendo, lo cual siempre conlleva cierto riesgo y la necesidad de aventurarse en lo desconocido.

Si quieres asegurarte de que el riesgo se convierte en un aspecto efectivo de tu estrategia como líder, debes tener una visión clara de cuál es tu objetivo y recopilar toda la información necesaria para valorar el riesgo que cada acción implica.

También es fundamental que tengas en cuenta el coste de toda medida que quieras tomar y sopesarlo con los recursos de los cuales dispones, así como evaluar todas las consecuencias, tanto positivas como negativas, que puede traer dicha acción de riesgo.

10. Resiliencia

Estrechamente relacionada con la importancia de arriesgar está la de adoptar una actitud positiva y activa ante cualquier circunstancia en la que, como líder, te puedas encontrar en un momento dado.

No es posible, ni siquiera para el más eficaz de los líderes, llevar una vida y una carrera repletas de éxito, sin la más mínima salpicadura de fracaso en algún momento. Lo cierto es que, como líder, de vez en cuando te darás de bruces con algún contratiempo y, si quieres superar estas dificultades, el fracaso y la decepción que te harán sentir, debes fortalecer tu resiliencia personal. El IMD (International Institute for Management Development —Instituto Internacional de Desarrollo Directivo—) define a los líderes resilientes como aquellos que tienen «[...] la habilidad de mantener los niveles de energía cuando están bajo presión, de aceptar los cambios problemáticos que tengan lugar y de adaptarse. Cuando se pierden, vuelven a encontrar el camino. Y, por último, son capaces de superar las dificultades más graves sin caer en comportamientos disruptivos y sin causar daños a otras personas».

Las turbulencias que la crisis del coronavirus ha causado a muchas empresas no han hecho más que destacar la importancia de que los líderes sean capaces de seguir funcionando a pesar de la presión a que estén sometidos; una importancia que no es, ni mucho menos, nada nuevo. Un líder resiliente ve una oportunidad en cada fracaso, le planta cara a los obstáculos y es capaz de sacar fuerzas de flaqueza para afrontar los momentos más difíciles de su vida, tanto en el ámbito personal como en el laboral.

11. Autenticidad

Otro aspecto que no podemos olvidar es que, entre todo aquello que nos convierte en líderes, somos también, y ante todo, humanos. Y en los negocios, las grandes protagonistas son las relaciones interpersonales. Por ello, no puedes presentarte como un líder frío e impersonal: debes transmitir humanidad y autenticidad.

Pero ¿por qué resulta todo esto tan importante en la nueva era laboral? La razón es simple: a pesar de que la tecnología moderna nos permite mantenernos interconectados, parece que corremos el riesgo de perder, y no de ganar, esa sensación de conexión humana. Somos una especie social por naturaleza, y la era laboral pospandémica nos va a obligar a trabajar unos con otros para establecer cuáles son las rutas más efectivas que podemos tomar. A pesar de ello, se ha demostrado que un quinto de la población de Reino Unido podría sentirse sola, y que el 40 % de los empleados se siente aislado en el trabajo.

Y obviamente, dada la tendencia actual a que cada vez más gente trabaje desde casa, no parece probable que esta epidemia de soledad y aislamiento vaya a remitir. De ahí que una de las prioridades básicas que los líderes deberían tener durante los próximos meses y años sea restablecer la autenticidad y devolverle a la experiencia laboral de sus empleados la sensación de que existe una conexión humana en el entorno. En Capgemini lo ponen así: «El objetivo principal de un verdadero líder es crear una sensación de pertenencia, valores y éxitos comunes. Todos estos aspectos podrían desaparecer del mundo laboral virtual moderno».

Esta misión requiere que los líderes pierdan el miedo a mostrarse vulnerables, una cualidad que no suele considerarse positiva cuando la percibimos en la persona encargada de liderar un grupo. Sin embargo, sincerarte con tus empleados, expresar abiertamente tus sentimientos, preocupaciones y objetivos puede ayudar a que te vean como un ejemplo de honradez y confianza.

Si te muestras lo suficientemente vulnerable para reconocer que no tienes todas las respuestas y soluciones a todos los problemas, dejarás la puerta abierta para que otros miembros del equipo aporten sus comentarios e ideas. Como ya comenté en el blog en otra ocasión, esos comentarios e ideas son esenciales en esta nueva era en que los nuevos retos son el pan de cada día y tenemos la imperiosa necesidad de crear soluciones desde una posición de autoconciencia. Y, por supuesto, al percibirte como un líder vulnerable los miembros de tu equipo se sentirán más identificados contigo y te verán más accesible, al tiempo que se darán cuenta de que no pasa nada si ellos también lo son.

Las aptitudes más importantes para ser un verdadero líder siempre serán importantes

A pesar del impacto que la crisis de la COVID-19 ha tenido en el panorama empresarial, lo cierto es que las cualidades mencionadas siempre han sido esenciales y apreciadas a la hora de liderar cualquier equipo. Sin embargo, se podría decir que se han vuelto aún más relevantes en la nueva era laboral, en la que tantas cosas han cambiado y tantas otras siguen cubiertas por un velo de incertidumbre. Por eso debes tener en cuenta que para ser un buen líder durante los próximos meses y años no debes centrarte solo en las aptitudes aquí mencionadas, sino que, tal y como escribí hace unos años, debes poseer la capacidad de adaptar las características de tu liderazgo en función de las necesidades de cada momento.

Haz ahora el esfuerzo que requiere desarrollar todas estas aptitudes, sin olvidar que todas están conectadas en muchos sentidos, y podrás sin duda dirigir tu negocio de manera eficaz no solo en esta nueva era laboral, sino mucho más allá.

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