Este sitio web usa cookies. Si continúas, estás dando tu consentimiento. Sin embargo, siempre puedes cambiar las preferencias de cookies en cualquier momento.

LA IMPORTANCIA DE BUSCAR
TRABAJO CON UN PROPÓSITO

blog salva I.jpg

Autor del post: Salvador Sicart

En un pasaje de su excelente novela “La última confidencia del escritor Hugo Mendoza”, de Joaquín Camps, en una conversación entre los divorciados Rebeca y Víctor él le pregunta a ella: “Qué demonios haces con Jorge? (su nueva pareja). Tú le quieres?”. Rebeca contesta: “Le quiero de una manera diferente a como te quería a ti. Supongo que él es lo que tú llamabas pareja maleta: resistente, fiable, segura. El perfecto compañero de viaje. Pero si lo que quieres es saber si hay pasión… La respuesta es no, nadie siente pasión por su maleta”.

Me hizo pensar, en realidad, sobre todo en la vida. Especialmente en trabajo. ¿Qué nos lleva en realidad a buscar un cambio laboral? No estoy hablando sobre qué buscar, sino en qué hace que me ponga a buscar. ¿Desencanto? ¿Estancamiento? ¿Proyecto? ¿Mala relación con el jefe o compañeros? ¿Desconexión con los valores de la empresa? Cada persona es un mundo, pero creo que en la actualidad, en el mundo de la inmediatez y las “mejores oportunidades” hay dos enemigos que hacen que en muchas ocasiones optemos por los “trabajos maleta”.

De un lado, los departamentos de RRHH (de Selección, más concretamente) están siendo formados en ventas. Estamos en un mercado donde en muchos sectores hay escasez de candidatos, y las empresas están invirtiendo recursos en enseñar a los profesionales de la selección a vender el proyecto para atraer a los mejores candidatos. En la era de la inmediatez, existe una tendencia a aceptar, no el proyecto que inicialmente se adaptaría a lo que iba buscando, sino el que mejor me han vendido. Error. Error consecuencia de no haber dedicado tiempo a analizar qué hizo que mi trabajo se convirtiera en una maleta.

Y es que debemos buscar un trabajo que nos aporte pasión. Si hemos perdido esa pasión, busquemos. Pero antes, muy importante, analicemos qué ha hecho que ya no sientas las cosquillas en el estómago que antes sentías. Debemos aprender de los errores; si no, como dijo el filósofo, estamos condenados a repetirlos en el futuro. O a dejarnos convencer por un profesional recientemente formado en técnicas de venta para aceptar el proyecto que le interesa a él, pero no a mí.

Dedicar tiempo a analizar lo que ha fallado, consultar a terceras personas, escribir una lista de los deseos (y aquello que no quieres) es tan o más importante que la propia búsqueda. Cojamos el toro por los cuernos y sintámonos responsables de esa búsqueda. Seamos proactivos y busquemos un trabajo, un proyecto, que nos despierte una sonrisa cada día, porque cambiar una maleta por otra no parece una buena opción.