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NO TODA LA INMIGRACIÓN ES MALA

El mundo en el que vivimos se encuentra en pleno proceso de cambio y cada vez más países consideran que la inmigración es perjudicial y debe ser restringida, lo que es un grave error.

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Escrito por Alistair Cox el 12 de julio de 2017

Personalmente, me considero extremadamente afortunado al haber pasado buena parte de mi carrera profesional trabajando en diferentes países de Europa, Norteamérica y Asia. No podría recomendar más esta experiencia. El haber vivido fuera de mi país me cambió la vida, tanto a nivel personal como profesional. Con el paso de los años, me encontré con una gran diversidad de culturas y personas, adquirí experiencia muy valiosa, que, de otra manera, no habría conseguido, y, como resultado, mi propia carrera y vida personal se vio enriquecida y realizada. 

Por desgracia, parece que oportunidades como ésta podrían llegar a verse limitadas muy pronto. El mundo en el que vivimos se encuentra en pleno proceso de cambio; todos hemos sido testigos de cómo, poco a poco, los escenarios políticos han girado cada vez más en torno a la inmigración, un tema recurrente en las últimas elecciones de los Estados Unidos, así como en Francia y Reino Unido, que, por lo general, se suele describir como algo malo. Si bien el debate es muy complejo, concluir que toda la inmigración es mala y debe ser restringida es un craso error. Después de todo, Estados Unidos se apoyó en la inmigración para construir el país, y la economía de Reino Unido le debe parte de su fortaleza a su histórica reputación para atraer trabajadores cualificados de todo el mundo a sus industrias y servicios públicos.

Las fronteras deben estar abiertas a trabajadores cualificados, no cerradas

Es por esto que considero que es importante que políticos, y las políticas gubernamentales que promulgan, comiencen a distinguir entre la inmigración en masa no cualificada y el desplazamiento de trabajadores especializados a través de las fronteras. Estos dos tipos de inmigración son muy diferentes; sin embargo, pocos políticos parecen comprenderlo. Necesitamos que haya libertad de circulación de habilidades para que las economías puedan desarrollarse a su máximo potencial y la sociedad disfrute de los muchos beneficios que origina. En pocas palabras, los países necesitan abrir sus fronteras a los trabajadores cualificados, no cerrarlas. 

La preocupante realidad

La perspectiva de una restricción en la migración cualificada se está convirtiendo en una realidad en más y más países. Es por tanto comprensible que haya una creciente preocupación entre aquellos que confían en el acceso al talento más allá de sus propias fronteras. Como empresa de selección de personal, mi negocio entiende que, sin acceso al mejor talento tanto local como internacional, las empresas tienden a verse expuestas a un déficit de habilidades, lo que les dificulta alcanzar sus objetivos. Ésta es la preocupante realidad para muchos a día de hoy.

Ha habido una gran cantidad de investigación al respecto que no se puede ignorar, que apunta una y otra vez a la clara correlación entre inmigración apropiada y crecimiento económico. Aquí algunos ejemplos:

  • En Reino Unido, el CBI (la Confederación de la Industria Británica) ha anunciado hace poco que los trabajadores europeos son cruciales para el desarrollo de las empresas inglesas y la economía, pidiendo un sistema de inmigración “basado en la necesidad” en lugar de limitar números para alcanzar algún objetivo arbitrario o específico.
  • Este mismo informe también reconoce que sin un acceso mantenido al mercado laboral global, las empresas pueden verse obligadas a retrasar posibles inversiones debido a su incapacidad para acceder a los trabajadores cualificados que necesitan.
  • Un estudio reciente llevado a cabo por la Academia Nacional de Ciencias (NAS) en los Estados Unidos también subrayó la importancia de la migración especializada, afirmando que aumenta las posibilidades de productividad y crecimiento económico. 

 

Puede que haya una necesidad política para reducir la migración para conseguir ser (re)elegido, pero no podemos ignorar el hecho de que para las empresas supone una necesidad real y urgente, lo que me llevado al siguiente apartado: la libre circulación de talento tiene sentido desde un punto de vista empresarial. 

La libre circulación de talento para las empresas

Los beneficios de trabajar en el extranjero no están sólo limitados a carreras profesionales individuales; los beneficios para las empresas también son muchos y reales. La libre circulación de talento tiene sentido desde un punto de vista empresarial y, en mi opinión, es difícil argumentar lo contrario. En términos económicos, se trata de una simple ecuación de oferta y demanda, y se debe permitir que el talento se mueva hacia donde se requiere. En segundo lugar, sabemos que los equipos diversos a menudo consiguen mejores resultados que aquellos compuestos de personas con perfiles y experiencias similares. Por último, la contratación de talento externo, por lo general, incrementa el nivel de habilidad de los empleados actuales, y esto sólo puede traer resultados positivos.

Mejorar las cualificaciones profesionales de los empleados para garantizar la prosperidad a largo plazo

No tengo absolutamente ningún problema con las políticas que permiten que una economía local se convierta en autosuficiente en cuanto a las habilidades que requieren sus industrias y servicios públicos. De hecho, un sistema así proporcionará una ventaja competitiva a largo plazo para esa economía. Por lo tanto, con un contexto en el que se prevé que la inmigración va a caer en los próximos años, al menos podemos decir que hemos comenzado a ver cómo se le está dando cada vez más importancia a la formación de los empleados locales.

Mi primer trabajo fue como Aprendiz de Ingeniero, así que hablo como alguien que se ha beneficiado personalmente de este tipo de formación. Por desgracia, sistemas como éste fueron eliminados en gran medida en los años posteriores, pero ahora están resurgiendo de nuevo, ya que suponen una gran oportunidad para muchos jóvenes que buscan adentrarse en el mundo del trabajo. Es por esto que la reciente decisión del gobierno británico de lanzar los Niveles T (la revisión planificada de la educación técnica) es tan importante. Indica un compromiso real para desarrollar a jóvenes con talento como futuros trabajadores cualificados que todos necesitaremos contratar el día de mañana.

No es necesario inventar nada. De hecho, no hay nada de malo en copiar una buena idea de otra persona. Por ejemplo, el exitoso y duradero modelo de aprendizaje de Alemania cuenta con un programa de tres años para los aprendices, combinando prácticas profesionales con formación educativa. Es cierto que Alemania aún tiene su propia brecha que paliar, pero estarían en una situación mucho peor sin este sistema que hace de la educación técnica un requisito imprescindible para el éxito de su economía.

No obstante, la mejora de las cualificaciones profesionales de los trabajadores locales no va a solucionar la carencia de habilidades por sí sola.

El problema de centrarse por completo en iniciativas locales, como los Niveles T, es que no va a resolver los problemas inmediatos a los que se enfrentan los directivos de negocios a día de hoy: la creciente carencia de habilidades y la consiguiente incapacidad para asumir todos los puestos de trabajo que la industria está creando en la actualidad. Educar a los más jóvenes es una excelente iniciativa a largo plazo, pero no corrige la actual carencia de muchas empresas que buscan contratar trabajadores cualificados. Sin duda, va a llevar tiempo.

Si la educación es la solución a largo plazo para corregir la carencia de habilidades, entonces la migración de personal cualificado parece ser la solución inmediata. Por desgracia, cada vez más países están adoptando el enfoque contrario. No obstante, algunos parecen más ilustrados que otros, pues permiten que los inmigrantes cualificados palien las carencias que la inversión local aún no puede suplir. Es el caso del gobierno de Justin Trudeau en Canadá, que ha lanzado recientemente un nuevo plan de “Talento Global” que facilitará a las personas cualificadas obtener visas de trabajo, reconociendo el valor que estas personas pueden aportar al país.

La migración cualificada garantizará la prosperidad a largo plazo

En última instancia, la prosperidad y el crecimiento dependen de las personas y, sin el talento y las habilidades correctas, las empresas y, por ende, las sociedades, pueden tambalearse en lugar de prosperar. Toma al Reino Unido como ejemplo de nuevo. El crecimiento de la población local en edad de trabajar no es lo suficientemente alto como para sostener de forma duradera la economía de crecimiento por encima del 2% sin un aumento significativo en la productividad. No veo un avance inminente en la cuestión de la productividad, por lo que, sin más inmigración, el Reino Unido debería empezar a prepararse para una era de crecimiento “anémico” en el mejor de los casos. Esto limitará futuras inversiones, lo que causará un crecimiento más lento y una menor creación de puestos de trabajo. Todo el mundo pierde.

El Reino Unido no es el único país que se enfrenta a esta ecuación. Por ello, es vital que las empresas de todo el mundo puedan acceder a un grupo de candidatos más amplio con distintas experiencias. Éstas son las personas que ayudarán a generar el crecimiento económico local.

Desafortunadamente, no creo que las empresas hayamos hecho un trabajo lo suficientemente bueno como para asegurarnos de que nuestros respectivos gobiernos escuchan nuestras preocupaciones sobre la falta de acceso a talento que origina el cierre de las fronteras. Tener acceso a las personas mejor preparadas, independientemente de su origen, debería ser una de las principales cuestiones en la agenda de todo gobierno. Siendo director de un negocio, quiero que los mejores profesionales trabajen para mí para así poder competir y ganar en un mercado global. Seguramente dirigir un país conlleva un enfoque muy similar para atraer talento, ¿no?

Tampoco debemos olvidar que no son sólo los negocios los que se benefician de la migración cualificada, sino que ésta también permite que las empresas funcionen a su máximo potencial, lo que, a su vez, crea más puestos de trabajo y oportunidades para la población local. Además, aumenta los ingresos fiscales a medida que las empresas crecen, lo que se traduce en mayores servicios públicos, educación e infraestructuras. Todos ganamos. No obstante, aún nos queda un largo camino por recorrer antes de que todo el mundo piense de la misma forma.