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SI FINGES, NO LO LOGRARÁS
CÓMO SER UN AUTÉNTICO LÍDER

En la convulsa situación laboral en que vivimos es más importante que nunca que haya auténticos líderes al frente de las empresas. Y, en este sentido, la confianza, es decir, un líder que inspire confianza, es crucial.

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Escrito por Alistair Cox, Chief Executive de Hays Recruiting Experts Worldwide

Es muy triste, pero desgraciadamente parece que la confianza en los CEO y líderes de negocios está más en entredicho que nunca. Sin duda, hay quienes con sus acciones les han otorgado a éstos una mala reputación. Sin embargo, desafortunadamente su impacto tiene más alcance del que nos gustaría reconocer. De hecho, el Barómetro Anual de Confianza Edelman ha señalado que casi dos tercios de los encuestados dudaban de la credibilidad de los CEO en general. Esto nos lleva a replantearnos uno de  los aspectos de liderazgo que alguien como yo, que está en una posición privilegiada,  considera clave. Me refiero a la confianza y a cómo desarrollarla.

Toda relación exitosa conlleva algún elemente de confianza, no sólo en el trabajo, sino también en cada aspecto de nuestra vida diaria. Sin confianza no se puede construir ninguna relación fuerte y duradera, y mucho menos se pueden hacer negocios. Hace poco leí un libro de un profesor de una escuela de negocios de Harvard que afirmaba que la confianza puede llegar a ser más importante que la capacidad o los conocimientos que una persona pueda tener. Y es que la confianza desempeña un papel crucial en cada interacción que tenemos en el trabajo, sin importar el nivel de experiencia de las personas. Al fin y al cabo, las personas hacen negocios unas con otras y todos nos sentimos mucho mejor si confiamos en la persona con la que estamos tratando.

Pero la confianza no es sólo importante en el mundo “offline”. En la actualidad, con el auge de las redes sociales y al estar continuamente conectados, los líderes se ven sometidos a un nivel de escrutinio muy intenso. A diario, sus acciones, ya sean buenas o malas, pueden ser criticadas en un escenario mundial como es el Internet. En la web se puede minar la confianza de alguien en cuestión de minutos. Fíjate si no en el reciente desastre de United Airlines: hace un mes, muy pocos habríamos sido capaces de poner nombre a su CEO. Hoy, millones de personas tienen su propia opinión de él y de su empresa, y no han tenido problema alguno en compartirla con el resto del mundo.

 

El concepto de “finge hasta que lo logres” ya no funciona

El liderazgo se basa en la confianza, y la confianza te la tienes que ganar, no puedes exigirla. De hecho, yo siempre he pensado que para ser considerado un verdadero líder en el que las personas confíen es necesario que muestres tu verdadero “yo”. La gente se fía mucho de su intuición y si creen que la persona con la que están tratando no está siendo honesta, les resultará difícil confiar en ella.  

Carl Jung se ha referido a nosotros como empresa con una imagen pública en el sentido de máscara que se pone un individuo frente a otros para causar una determinada impresión. En mi opinión, este enfoque ya no es acertado. El concepto de “finge hasta que lo logres” simplemente no funciona cuando tu trabajo se basa en construir una relación de confianza para dirigir e inspirar.

Lo peor que puedes hacer como líder es tratar de imitar a líderes populares en un intento por emular su éxito. Tienes que ser tú mismo. Es simplemente imposible mantener una fachada de forma consistente, más tarde o más temprano se caerá, te lo garantizo. Los cambios en el comportamiento, el jefe aparentemente relajado que de repente empieza a movilizar a sus empleados para que logren objetivos irrealistas cuando se produce una situación inesperada… Todo ello demuestra que tu imagen pública no es real y que, por tanto, no inspiras confianza. Esto repercutirá en la moral y en la productividad de tus empleados, ya que no sabrán qué versión de ti van a ver en cada momento.  

Recuerda que las personas quieren que las dirijan seres humanos, así que demuestra que lo eres

Como líderes, cada día nos vemos forzados a salir de nuestra zona de confort y en determinadas situaciones puede ser difícil resistir la tentación de ponernos la máscara. En tiempos de crisis, por ejemplo, las empresas necesitan ver a un líder calmado, alguien que tenga el control y un plan con el que gestionar la situación. Puede que internamente estés sufriendo, pero no vas a sacar nada extendiendo tu inquietud al resto de empleados.

No obstante, con el paso de los años he comprendido que puedes construir un negocio mucho más fuerte si la gente te ve como una persona auténtica, que trabaja de manera consistente y en el que se puede confiar. No significa necesariamente que tengáis que ser mejores amigos, ni siquiera que les gustes. Pero sí que confíen en ti, y eso es lo que importa. 

Por esta razón, quería compartir contigo algunos consejos que me han ayudado a ser yo mismo en el trabajo y, como resultado, me han permitido desarrollar muchas más relaciones de confianza dentro de mi empresa. 

 

1. Mírate en el espejo durante un rato y siéntete cómodo con lo que ves

Creo que una parte clave de ser un verdadero líder reside en conocer y entender quién eres (dentro y fuera del trabajo), qué se te da bien y qué puedes mejorar. ¿Qué te hace ser tú? Sólo tú puedes responder a esto. No lo confundas con lo que quieres o quién te gustaría ser. Tu objetivo es identificar quién eres verdaderamente, no tu imagen pública perfecta. Y lo que sea que concluyas que eres, está bien y es único. Como parte de esta introspección, necesitas también entender que tienes que desarrollar tu propio estilo de liderazgo. Para la mayoría de nosotros, se trata de una tarea  en continua evolución. En palabras de Oscar Wilde, “sé tú mismo, el resto de papeles ya están cogidos”. 

2. Sé selectivo con lo que dices de ti mismo

Cuando las cosas van bien, nos resulta mucho más fácil mostrar los aspectos positivos de nuestra forma de liderar, nuestra verdadera personalidad y nuestros valores. Sin embargo, la presión puede jugarnos una mala pasada. A menudo saca a relucir las partes de nosotros que preferiríamos mantener ocultas, o peor, negar que existen. 

Las situaciones de estrés son la mejor forma de desprendernos de las apariencias. Somos mucho más auténticos y reales cuando estamos molestos, de mal humor o bajo continua presión. Es en este tipo de situaciones cuando la gente verá otro lado de ti y es precisamente por esta razón que es en estas ocasiones cuando más necesitas darte cuenta de quién eres y la imagen que proyectas. La mejor manera de descubrir cómo otros te perciben en este tipo de situaciones e identificar qué comportamientos necesitas cambiar es simplemente preguntándoles, tal y como señala este artículo del Harvard Business Review.

 

3. Muestra tu pasión

Piensa en el impacto que causa tu forma de liderar y cómo es percibida por otros. A los líderes auténticos no les asusta mostrar su pasión y esto suele reflejarse en su personalidad. Toma como ejemplo a Jack Welch y Steve Jobs, conocidos por su actitud desafiante, pero también por ser capaces de sacar lo mejor de sus empleados. Cuando una persona demuestra una pasión verdadera por algo, inevitablemente está compartiendo una parte de quién es como persona.  

4. No finjas ser perfecto en todo

Los líderes que fingen ser perfectos en todo no resultan creíbles. De hecho, esto señala que no valoran las opiniones de otros y es muy improbable que tengan muchos seguidores voluntarios. Sin embargo, admitir que tienes dificultades para entender una cuestión determinada da pie a que la gente te ayude. Esto genera confianza, te hace más accesible y a los empleados les hace sentir más útiles y apreciados. No obstante, ten en cuenta que como líder se espera que tengas un control sobre casi todo. Lógicamente quieres que tus empleados confíen en ti, pero no quieres que piensen que estás constantemente desbordado. Si lo estás, éste es otro problema.

5. Reconoce tus errores

Creo que un buen líder también debería ser honesto con sus propios errores. Si has tomado una decisión errónea, pon a un lado tu orgullo y reconócelo frente a tu equipo. Explica las razones por las que tomaste esa decisión, lo que has aprendido y cómo pretendes rectificar la situación. Todos cometemos errores. Es lo que aprendemos de ellos lo que nos diferencia y nos hace ser mejores o peores líderes.

Los líderes deben en última instancia generar confianza y es cierto que revelar constantemente cada error que cometes mermará esta seguridad y confianza. Pero seamos honestos, si se da la situación de que esto te pasa cada dos por tres, quizá sea hora de que reflexiones y te plantees si estás hecho para el puesto. Sin embargo, no olvides que un negocio exitosos depende de tomar riesgos inteligentes y asumir responsabilidades. Los líderes que no lo hacen demuestran ser incapaces de fomentar innovación y mejoras, que es, al fin y al cabo, nuestro trabajo. 

6. Muestra un poco de emoción

Si tienes un mal día, dilo y di por qué. N os pasa a todos. Lo bueno de reconocerlo es que tu equipo no se lo tomará como algo personal si han tenido que sufrir tu malhumor. Además, compartir tus preocupaciones puede hacerte sentir algo mejor. Después de todo, somos humanos.

7. Di las cosas como son

Aquellos que trabajan conmigo probablemente te dirán que suelo decir las cosas claras. De hecho, lo hago conscientemente. Soy directo en mi estilo de comunicación y siempre lo he sido. Soy transparente, lo que ves es lo que hay. Buenas o malas noticias, sin adornos de por medio. Todos en mi empresa son suficientemente inteligentes como para ver la realidad en cualquier caso, ¿así que por qué adornarla? Como consecuencia, mi equipo sabe lo que espero de ellos y a qué atenerse.

 

Fomenta la autenticidad en tu lugar de trabajo

¡Ojo!, tu responsabilidad no termina aquí. Animar a tus empleados a que sean auténticos y se sientan cómodos puede ser muy beneficioso para tu negocio en muchos sentidos. De hecho, un estudio descubrió que cuanto mayores son los sentimientos de autenticidad de los empleados, mayor es su satisfacción, compromiso y rendimiento en el trabajo.

He visto en anteriores empresas en las que he trabajado cómo los trabajadores que son “auténticos” en el trabajo se sienten, por lo general, más cómodos y, por ende, tienen más éxito. Si piensas en ello, te darás cuenta de que, al crear un entorno laboral auténtico, los empleados se sentirán más capaces de ser ellos mismos y, por tanto, más cómodos para compartir sus talentos y habilidades únicas. Y esto sólo puede traer consecuencias positivas.

Al final del día, todos preferimos tratar con gente real más que con aquellos que fingen ser lo que no son. Y esto no podría ser más cierto o relevante en la actual situación laboral. Dado el clima global de desconfianza, insto a los líderes de negocios a entender las ventajas de construir un lugar de trabajo honesto y de confianza.