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CÓMO RECLUTAR A UNA ESTRELLA

Asegúrate de que contratas al candidato ideal para cada vacante en cada momento. ¡Lee nuestros consejos!

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Escrito por Jane Bamford, 22 de marzo de 2017

La semana pasada una periodista me pidió mi opinión sobre el horario flexible laboral, así como ejemplos de empresas del Ibex 35 que hayan decidido tomar medidas para ser más productivas; por ejemplo, cerrando sus oficinas a las 18:00. 
 
Por algún motivo, no es un asunto que me llama demasiado la atención. Ahora sé por qué: adaptar el día laboral al horario anglosajón no significa necesariamente que vaya a mejorar la productividad. A pesar de todos nuestros esfuerzos como Managers para sacar lo mejor de nuestros empleados, no tendremos éxito hasta que sean ellos mismos los que se aseguren de que realmente son productivos en su trabajo.
 
Una de las razones por las que las empresas en el Reino Unido son famosas por su alta productividad no es tanto porque abran sus oficinas a las ocho de la mañana, coman en media hora y terminen de trabajar a las cinco o seis de la tarde. En realidad, tiene que ver con la legislación laboral existente en el país: si un trabajador no demuestra ser productivo o estar motivado, se le puede despedir y reemplazar, pues la indemnización que se le dará depende de la fecha de preaviso. Hasta dos años de antigüedad, el preaviso es de una semana; mientras que, a partir de dos años, el preaviso es de dos a doce semanas según la antigüedad del empleado.
 
El hecho de que un trabajador pueda recibir hasta un máximo de doce semanas de salario en concepto de indemnización por despido, causa un gran impacto en la relación entre la empresa y el empleado. En otras palabras, los trabajadores se responsabilizan de su nivel de motivación y productividad. Es más, si no están contentos con su trabajo, inician una búsqueda de empleo y se trasladan a empresas en las que tienen un puesto más acorde a sus habilidades y ambiciones.
 
La clave para incrementar la productividad es contar con un equipo de empleados que promuevan su propia motivación y sean responsables. Si identificamos estos rasgos en un candidato durante el proceso de selección, ¡es una señal para que le contratemos!
 

Reclutando “estrellas”

¿Estás seleccionando a grandes profesionales? ¿Auténticas “estrellas”? Entonces, toma nota de los siguientes consejos. Sin duda, te ayudarán a tomar una decisión con más facilidad. 
 
  • Es importante valorar el grado de pertenencia de un candidato respecto de su empresa y equipo. Analiza las palabras que utiliza para referirse a la compañía: ¿habla de “la empresa”, “nuestra empresa”, “nosotros”…?
  • El lenguaje corporal es crucial. Fíjate en las expresiones faciales del candidato, por ejemplo. ¿Habla de sus éxitos con pasión? ¿Es incapaz de mirar a los ojos?
  • Averigua el nivel de compromiso de un candidato con su trabajo. ¿Propone iniciativas para mejorar la productividad? ¿Habla de sus proyectos con orgullo y satisfacción?
  • Cada empresa tiene una cultura diferente, pero es importante que el candidato que seleccionemos sea una persona con la que podamos mantener una conversación en caso de encontrárnosle en un tren durante cuatro horas, por ejemplo. Déjate guiar por tu propia inteligencia emocional.
  • Si estás seleccionando a un candidato para un puesto directivo, es fundamental que le entrevisten varias personas de diferentes niveles jerárquicos de la empresa. Un Director debe ser una persona humilde y de trato fácil para poder trabajar con él, que sepa reconocer áreas en las que puede mejorar y, sobre todo, que ponga el bienestar de su equipo antes que el suyo propio. En otras palabras, que sea un auténtico líder y sepa dirigir y guiar a su equipo.