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LOS PRINCIPALES INCONVENIENTES DE TENER

UNA PLANTILLA ESTABLE Y SIN ROTACIÓN

La baja rotación laboral es reconocida, a menudo, como un logro en el mundo empresarial. No es de extrañar, ya que conservar los empleados de un año para otro se considera un signo de que el empleador está haciendo un buen trabajo ¿verdad? Pues no es así necesariamente.

Los últimos años España ha sufrido una profunda recesión y muchos trabajadores se han aferrado a su puesto de trabajo. Su veteranía les ha proporcionado la seguridad financiera y contractual que muchos ansían. Para la mayoría, la opción de un nuevo proyecto implicaría un riesgo mucho más alto. Esta es la razón por la que encontramos muchos trabajadores desmotivados, que se quedan en una empresa por las razones equivocadas. Una situación que puede llevar a un estancamiento, generar mal ambiente de trabajo y alcanzar niveles dañinos de productividad.

Esto no quiere decir que los empleados que llevan muchos años en una compañía no aporten nada. Al contrario, los trabajadores veteranos son una fuente indispensable de conocimientos y sabiduría. Las relaciones y el conocimiento que han acumulado a lo largo de los años no pueden ser fácilmente replicados por los recién contratados, sin importar su capacidad. Lo ideal es lograr un delicado equilibrio entre trabajadores nuevos y antiguos, una fórmula que permitirá a la empresa beneficiarse de la sabiduría de unos y de la ambición de otros.

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No existe un grado ideal de rotación laboral

No hay una frecuencia ni cifra ideal para la rotación de personal. Eso sí, se prevé que, a nivel mundial, la rotación aumente un 23,4% en 2018. Además, el volumen de contrataciones en España, donde el desempleo está mejorando constantemente pero aún se mantiene por encima del 20%, es muy diferente al de las empresas del Reino Unido, donde el desempleo se sitúa en torno al 5%.

Una baja rotación de mano de obra favorece el desempleo. Más allá del miedo de los trabajadores de encontrar un nuevo puesto de trabajo y de la dificultad de las empresas para cubrir una vacante, la rotación del personal es siempre deseable, ya que permite a cualquier negocio seguir siendo competitivo. Sin embargo, su criticidad varía en función del tipo de industria, la ubicación geográfica y el entorno económico.

Diferentes sectores muestran una amplia variedad tanto de la rotación de personal como de los niveles deseados de retención. Las empresas de servicios profesionales, a menudo, necesitan una alta proporción de personal subalterno, que ganan experiencia, muy útil, antes de optar a trabajar en entornos vinculados al cliente final. En paralelo, son muy pocos los que logran desarrollar una larga carrera dentro de la misma organización.

La ambición es el combustible del negocio

Lograr el equilibrio adecuado implica acabar con la adoración irreflexiva de la baja rotación laboral. Obviamente, la empresa ahorra costes de esta manera pero, al mismo tiempo, esta política conlleva consecuencias no siempre positivas a largo plazo.

El mantenimiento de un nivel de rotación laboral muy bajo puede ser indicativo de falta de ambición e incluso llevar a que los empleados estén desmotivados. Si todos los puestos directivos está cubiertos desde hace mucho tiempo y no hay posibilidad de llegar a ellos, entonces ¿qué perspectivas de futuro y de avanzar en su carrera tiene los empleados de menor rango? El resultado es el estancamiento. Si un empleado no puede ver a su jefe progresar entonces es probable, y correcto, que piense que no será posible progresar en su carrera en esa empresa.

Un alto nivel de rotación demuestra a los empleados que es posible avanzar y conseguir sus aspiraciones. Al fin y al cabo, son los empleados ambiciosos y con visión de futuro los que impulsan los negocios logrando su éxito. El crecimiento es la clave para la mayoría de las estrategias de las empresas, no el mantenimiento. Nadie no se puede permitir el lujo de que la mayor parte de la fuerza laboral de una empresa esté en una zona de confort.

El estancamiento conduce al deterioro

Una plantilla que es intencionalmente estática puede ser tóxica para un negocio. Sin nuevas ideas, perspectivas y sin la inteligencia competitiva necesaria, es probable que se caiga en la complacencia y uno quede a la cola de sus competidores. La introducción de un nuevo empleado en un equipo generalmente provoca un mayor nivel de productividad y rendimiento.

Esta nueva llegada suele inyectar una cantidad de energía en el resto de trabajadores, elevando el listón y obligando a todos los demás a mantenerse al día. Introducen un sentido de sana competencia y también ayuda a reorientar y progresar en los objetivos. Sin aires nuevos uno se arriesga a que su equipo caiga en la autocomplacencia y sea displicente.

¿Cuál es la aportación real de los nuevos trabajadores? ¿Son realmente beneficiosos para la empresa?

Uno puede pensar que su equipo es talentoso e innovador, y que esto se debe a un salario generoso y un ambiente de trabajo agradable. Sin embargo, podría darse el caso de que otros competidores y buscadores de talento simplemente piensen que sus empleados no están lo suficientemente cualificados para ser un valor por el que apostar.

Hay que ser capaz de abrir los ojos y discernir si realmente los trabajadores están a la altura, en contra de que el mercado opine, o simplemente uno se ha vuelto estrecho de miras. Si uno decide que sus 'mejores trabajadores' no son realmente tan 'top', entonces no hay que temer invitarles a dejar el equipo.

A veces puede ser una situación complicada el apostar por la capacidad de nuevos trabajadores pero hay que tener en cuenta el retorno de inversión a medio y largo plazo. No cabe duda que serán menos productivos que los empleados que llevan muchos años en la compañía, pero esta será una situación pasajera ya que necesitan un periodo de adaptación; sin duda, con el paso del tiempo impulsarán el negocio y lo llevarán más lejos, eso sí, si uno ha elegido correctamente.

Una cuestión de equilibrio

Mientras que un grado de rotación laboral siempre es saludable, no hay una cifra ideal que determine o asegure el éxito. Realmente, varía de una industria a otra, de un negocio a otro. Lo que podría ser considerado como un bajo índice de rotación en un call center en la India puede ser considerado como muy alto para un bufete de abogados en el Reino Unido.

Lo más importante es lograr un equilibrio entre lo nuevo y lo viejo, la frescura y el entusiasmo frente a la sabiduría y la experiencia. La combinación de estos dos grupos será la clave para generar un clima perfecto y alcanzar el éxito, demasiado de uno u otro pondrá en peligro el negocio.