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DEJARLO TODO Y LARGARSE.

LA IMPORTANCIA DE IRSE AL EXTRANJERO

¿Irse o no irse al extranjero? Una reflexión acerca de todo aquello que nos planteamos antes de tomar una decisión que puede cambiar nuestras vidas para siempre...

Dejarlo todo y largarse.jpg

14/10/2015 Autor del post Yolanda Marín

Es curioso cómo vamos pasando los días sin cuestionarnos casi nada.

Hablando con una amiga sobre el agobio del día a día en el trabajo hemos saltado de frase en frase hasta que ella ha dicho: "hay que desprenderse de todo, conformarse con poco y largarse lejos."

A lo que, como un resorte automático, he respondido "claro, pero y qué hago, ¿me llevo a toda mi familia?"

La severidad de su siguiente frase es la que se me ha clavado en el cerebro: "la familia es lo primero que tienes que dejar, si no, no podrás hacer nada."

Click. Desatando pensamientos.

Mi reflexión me parecía bastante lógica. ¿Y qué es la vida si no puedes compartirla con tus seres queridos?

En la encuesta de la Guía Hays 2015 un 62% de los profesionales (empleados y desempleados) contestó que no valoraba irse a trabajar al extranjero. De estos, un rotundo 81% afirmaba que el motivo principal son los motivos familiares.

Dejarlo todo y largarse. Gran premisa, que me fascina y aterroriza a la vez.

Para mi es algo que no concibo y me parece de lo más valiente y arriesgado porque precisamente sería incapaz de alejarme así de mi familia y seres queridos. Admiro profundamente a la gente que es capaz de hacerlo.

Como contrapunto, es verdad que, al final, el ser humano es gregario y necesita, aunque dé un paso de tales magnitudes, conocer y compartir sus experiencias. Excepto en casos contados, el ser humano acaba socializando para compartir eso que vive con sus "nuevos" seres queridos. Pero en una sociedad hiperconectada como en la que vivimos, la necesidad de socialización o aprobación social es imperiosa: o lo escribes con la esperanza de que alguien lo lea, o lo cuentas, o lo fotografías, o... Pero acabas compartiéndolo.

Una gran mayoría de negocios en nuestra sociedad se basan en esa necesidad... Y, por supuesto, las tan de moda redes sociales son el más claro ejemplo del Siglo XXI... Todos necesitamos compartir lo que vivimos... Simplemente escogemos con quién.

Y aunque creo que la frase "debes alejarte de tu familia porque si no, no harás nada" no es verdad, he de reconocer que cuando alguien te recomienda una experiencia en el extranjero, es uno de los mejores consejos que puede darte… Si tú sientes esa inquietud y no te atreves a dar el paso.

En la Guía Hays 2015 hicimos una encuesta al sector académico y el 100% de los que respondieron aconsejan a los estudiantes una salida al extranjero al acabar los estudios. Y no es de extrañar un consejo como este.

Yo no he trabajado en el extranjero, sólo he tenido experiencias de máximo un mes, estudiando con el único propósito de mejorar mi nivel de inglés.

Pero sólo sea por las tablas que te da una experiencia así, por mejorar el idioma, por conocer otras culturas que te abran la mente, merecerá la pena.

Es verdad que puedes irte de muchas maneras, y que hemos visto mucho “español por el Mundo” y se nos ha caído la baba pensando lo maravilloso que es lo que están viviendo. Pero es importante ser consciente de que no todo es como nos lo pintan en la tele o en las redes sociales. Hay mucha soledad, hay mucho cambio, y hay que tener una alta tolerancia a la frustración. Porque, al final, tener altas expectativas de la vida solo puede traer frustración.

Porque los casos de gente a la que le pasan cosas maravillosas en lugares recónditos, son solo una minoría. Y de hecho, los conocemos, porque vivirlos solos no fue suficiente y necesitaron contarlos.

Las inquietudes y necesidades de cada uno son tan intimas y personales que no puedo permitirme el lujo de opinar que una experiencia en el extranjero serviría para cualquiera. De hecho yo no he sido capaz de hacerlo.

Puedes irte sin nada, puedes irte a la aventura, de excedencia, con un proyectazo… pero muy al final, lo que importará es haber sido feliz mientras lo has vivido.

Con todo eso dándome vueltas en la cabeza, de repente recobra sentido mi rutina tediosa y me doy cuenta de lo afortunada que soy, porque eso ya lo tengo. Solo hace falta que alguien, que piense diferente, te lo recuerde de vez en cuando.